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Conoce la leyenda de Tzukán: La mítica serpiente que cuida cenotes en Yucatán

La historia de Tzukán y Chaac relata las creencias maya sobre los guardianes de los cenotes y salvadores de su imperio durante la gran sequía

Por: Ulises Ramírez

MÉRIDA, Yucatán.- Hace más de 1300 años, en el auge del dominio maya sobre la actual península de Yucatán, los cenotes no eran solo fuentes vitales de agua; eran considerados portales hacia el Xibalbá, el temido inframundo maya-quiché.

La cosmovisión maya, rica en paisajes y deidades sangrientas del más allá, ubicaba a estos cenotes como escenarios de épicas batallas entre héroes y seres oscuros. Entre las criaturas más veneradas y temidas, destacaba Tzukán, una serpiente acuática gigante encargada de proteger estos pasadizos sagrados, representando un papel crucial durante una de las primeras y más devastadoras sequías del imperio maya.


Según relatos preservados por la tradición y apoyados por registros como los de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y la World History Encyclopedia, Tzukán no era una serpiente ordinaria. Descrita con un grosor comparable al de un tronco y equipada con colmillos afilados y alas imponentes, su aparición marcó un punto de inflexión en la historia maya.

Durante la sequía que amenazó la supervivencia del imperio, Chaac, el dios de la lluvia, fue encargado de buscar agua para revitalizar los cenotes secos, simbolizando las únicas fuentes de agua dulce en la región.

Representación de Tzukán

Conoce la leyenda de la serpiente protectora de los cenotes Tzukán

La leyenda cuenta que, tras buscar infructuosamente agua en lagos, ríos y cenotes, un exhausto Chaac decidió descansar, eligiendo para ello lo que pensó era un tronco. Para su sorpresa, el 'tronco' comenzó a moverse, revelando ser Tzukán. En un acto de desesperación y hambre, Tzukán devoró a la montura alada de Chaac, quien, lejos de amedrentarse, ordenó a la serpiente convertirse en su nuevo vehículo para la misión. Con una mezcla de enojo y resignación, Tzukán aceptó llevar a Chaac al mar y, bajo sus órdenes, llenó cientos de vasijas con agua salada para distribuir entre los cenotes desecados.

La intervención de Tzukán, bajo la guía de Chaac, no solo aseguró la supervivencia del pueblo maya durante una crisis sin precedentes, sino que también cimentó la leyenda de la serpiente como una guardiana vital de los recursos acuáticos subterráneos. A pesar de su deseo de permanecer en el mar, Chaac le encomendó la tarea de vigilar los cenotes para prevenir futuras sequías, tarea que, según la mitología maya, continúa desempeñando hasta nuestros días.

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¿Quién es el dios Chaac para la cultura maya?

Chaac, cuyo nombre proviene del maya yucateco y significa 'lluvia', representó una deidad significativa dentro de la cultura maya, estrechamente asociada al elemento agua y, particularmente, a la precipitación pluvial. Esta figura era comparable a otras deidades de la lluvia en culturas mesoamericanas, como Tláloc en la tradición mexica, Pitao Cocijo entre los zapotecas y Dzahui en la cosmovisión mixteca.