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Mi único plan era escribir, vivir en consecuencia: Manuel Iris, poeta peninsular

Manuel Iris es un destacado poeta radicado en Cincinnati, Ohio

Por: Alexis Lara

MÉRIDA Yucatán.- Manuel Iris se define como un poeta peninsular. Y es que nació en Campeche, pero parte de su vida y su corazón están en Yucatán. En su visita a Mérida para participación en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán 2024, el escritor radicado en Estados Unidos concedió una entrevista a Posta Yucatán.

Manuel Iris en la Filey

En esta conversación, Manuel platicó sobre sus inicios en la poesía, de su experiencia como migrante, del cambio en su poesía a partir de convertirse en padre y de la decisión de vivir en consecuencia con la escritura.

Su propia definición de la poesía

Al preguntarle sobre su primer acercamiento con la poesía, refiere que pudo ser a través los cantos de su madre, las historias que le contaban de pequeño o con la llegada a casa de un diccionario en manos de papá Tomás, su abuelo.

“Una vez mi abuelo llegó a la casa con un diccionario. Yo era un niño de 4 o 5 años. Le pregunté ¿qué es eso? y él me contestó, mira, cualquier cosa que tú quieras saber en la vida está en este libro”.

diccionario

Para el pequeño Manuel en ese diccionario estaba todo el conocimiento del mundo y le sorprendía que alguien pudiera describir cosas como el aire, la luz, la tristeza y el amor. Entre juegos, sin darse cuenta, comenzó a construir su propia definición de la poesía.

“Muchos años después, ya siendo escritor, me preguntaron cuál era la definición de poesía y yo dije que era la traducción del silencio, decir con palabras lo que no puedes decir con palabras. Me di y entendí que me llevó toda una carrera universitaria y varios libros escritos llegar a la misma definición a la que había llegado cuando tenía 4 años”.

No hay poema, pero hay poeta

Recuerda que su paso por el taller del maestro Joaquín Bestard Vázquez le dejó como enseñanza la primera noción de ser un escritor y que un comentario suyo le cambió la vida.

escritor Joaquín Bestard

“Recuerdo que una vez llegué con un poema, se lo mostré y a la hora de dar la crítica, el maestro me mira y me dice, aquí todavía no hay poema, pero hay poeta. Ese comentario creo que me afectó en la vida porque me dejó la convicción de que yo soy esto (poeta) y como soy eso, quiero vivir en consecuencia”.

Para cuando entra a la universidad, ya no hay nada que a Manuel le arrebate la convicción de dedicarse a la literatura de algún modo, ya sea escribiendo, haciendo crítica o enseñando.

“No sabía si iba a ser una carrera pública o una secreta obsesión privada, pero sabía que eso iba a ser el centro de mi vida”.

Varias circunstancias lo llevaron a irse a Estados Unidos a estudiar la maestría en la Universidad de Nuevo México, pero asegura que no fue el plan de nadie, el plan era escribir y fue buscando las maneras.


“Fui diciendo que sí”, afirma. Así llegó a Cincinnati, donde estudió el Doctorado, conoció a su esposa, nació su hija y a la fecha da clases de Literatura Universal, todos los días, en inglés. “Todo lo demás estaba abierto, siempre y cuando me dejara dedicarme a la poesía”

Ver nota: Sara Poot Herrera recibe Doctorado Honoris Causa de la UADY

“En medio de mis libros había una cuna”

Al enterarse de que se convertiría en padre, Manuel cuenta que muchas preguntas vinieron a su cabeza, pero la principal fue sí tendría tiempo para escribir. Así lo expresa en el ensayo Poesía y Paternidad, publicado en la revista Latin American Literature Today.

“Recuerdo haber sentido miedo: ¿sería posible escribir poemas mientras uno dedica la vida a otro ser humano? La felicidad de esos meses frecuentemente se mezclaba con la ansiedad causada por esa incesante pregunta”.

Manuel Iris con su hija

“Manuel Iris y su hija junto a la pintura “Manuel Iris en su estudio”, del pintor americano Michael Thompson, expuesta en el museo de arte contemporáneo de Cincinnati en 2022.

Sin pensarlo y antes de terminar la pregunta de qué cambió a partir del nacimiento de su hija, Manuel afirma que todo cambió y que cuando pudo comenzar a escribir se puso a hacerlo de ella.

“Yo estaba colonizado, pero muy felizmente colonizado. Pensé que mi hija no me iba a dejar escribir, pero se convirtió en el motivo de mi escritura'

Para Manuel, la experiencia de la paternidad, es una de las experiencias humanas más fuertes y no se explica por qué se aparece tan poco en la literatura o que haya aparecido tan poco en la literatura en tantos siglos, pero celebra que cada vez más escritores aborden estos temas.

“Me alegra que seamos más los escritores que estemos hablando de nuestra experiencia como padres y no solo como hijos con padres ausentes o abusivos; comienza a existir la presencia del padre amoroso'.



Manuel apela a la reivindicación del amor alejado de los conceptos del amor romántico, erótico, que busca poseer, sino el amor por los hijos, por los padres, formas de amor que los hombres nunca expresan.

“La ternura en general no ha sido muy explorada por plumas de hombres. La palabra amor se ha dicho y se ha redicho, siempre de las mismas maneras, pero hay otras tantas maneras del amor que, aunque las vivimos, hemos decidido no escribirlas”.

Me quiero morir aquí

Después de casi 18 años de vivir fuera de Yucatán, Manuel no pierde el contacto con su lengua a través de la lectura y de la comunicación constante con su familia ayudado por la tecnología, además sigue escribiendo en español y traduce sus propios textos.

libros de Manuel Iris

“Escribo en español, la poesía no ha llegado a mí en inglés, todavía”. Aunque reconoce que esto es una verdad a medias, pues hay un poema, todavía sin publicar, que habla sobre el fenómeno de los tiradores escolares, school shooter en inglés, tristemente, tan común en Estados Unidos. 

“Es una parte de mi vida que solo existe ahí, yo no tengo miedo de que eso le pase a mis sobrinos acá —Yucatán—, pero tengo miedo de que le pase a mi hija en su kínder. Fue con mucho gusto que yo me di cuenta que ese poema yo lo tenía que hacer en inglés, porque lingüísticamente era el único idioma en el que existen esos sustantivos horrorosos”

A pesar del tiempo vivido en ese país, de haber formado una familia, de enseñar en inglés y de ser nombrado poeta laureado en Cincinnati, Ohio, Manuel asegura que la condición de migrante no se atenúa.

“Nunca voy a ser uno de ellos, ni ellos me van a aceptar como uno de ellos. Ahí la gente me pregunta ¿Qué opinas como poeta mexicano?, no como poeta, yo soy mexicano antes que lo que sea”.

Pero también reconoce que su realidad no es igual a la de otros migrantes y que el primer privilegio que tiene es el de poder volver, lo que muchos no pueden por haber cruzado de manera ilegal, conscientes que las despedidas pueden ser para siempre.

Manuel Iris

Asegura que no tiene ningún problema con vivir en Cincinnati, pero que quiere morir en Yucatán y dice, “El lugar de donde eres no es lugar donde vives, sino donde te quieres morir”.